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Sin importar cuándo vayas a Las Vegas, siempre hay algo extraordinario por hacer. Incluso puedes llegar sin un itinerario y la ciudad tendrá todo listo para ti. Entre la variedad de espectáculos, exquisitas cocinas, impresionantes paisajes y gente excéntrica, Las Vegas es una maravilla para la diversión. Llegamos para un fin de semana de aventura y nos fuimos con más historias de las que podemos recordar.

 

No pasaron más de 45 minutos antes de que el capitán anunciara nuestro descenso en Las Vegas.

 

El Strip apareció en primer plano y pudimos ver la Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad y sus hoteles, más grandes que la vida misma. Antes de darnos cuenta, estábamos fuera del avión, con equipaje en mano, caminando por las Miracle Mile Shops en Planet Hollywood Las Vegas. Había todo lo que te puedas imaginar, desde comida deliciosa y joyas, hasta ropa y obras de arte.

 

No compramos nada, pero nos probamos algunos bonitos blazers de $1,600 dólares. Después de recorrer las tiendas, nos dirigimos al Delano Las Vegas para hacer check-in en nuestra habitación.

¡Pero era más como una super suite del hotel!

Inicialmente reservamos una suite King en el Mandalay Bay, pero nos cambiamos al Delano Las Vegas cuando nos ofrecieron una oferta que no pudimos rechazar. Esta vez fue una habitación más grande, con dos camas Queen y una sala de estar. El check-in fue muy fácil y el concierge nos guió a través del vestíbulo, que tenía techos altos hacia los ascensores. Las puertas se abrieron en el piso 20 y ahí encontramos nuestra habitación.

 

Justo cuando abrimos la puerta principal pudimos ver el T-Mobile Arena y el Luxor Las Vegas a través de la ventana de la sala. Por la noche, la luz del Luxor despegaría hacia el cielo con el resto de las luces del Strip brillando en el fondo. Fue el fondo perfecto para hacer de este lugar nuestra casa para el fin de semana.

 

La primera noche fue tranquila, ¡pero teníamos muchos planes para el resto del fin de semana!

 

Listos y llenos de energía para disfrutar nuestro sábado, comenzamos con un brunch en Border Grill de Mandalay Bay. Nada mejor que todas las tapas que puedas comer y todas las mimosas, champán o Bloody Marys que puedas beber. Prácticamente comimos de todo lo que ofrecía el menú, desde pollo, waffles, hasta chilaquiles y tamales. Pasamos una buena parte de la mañana y el inicio de la tarde aprovechando nuestro dinero en comida y bebida antes de volver al Delano Las Vegas para cargar baterías.

 

Cuando nos dirigimos de regreso al lobby, todo se había convertido en una fiesta temática “prohibida”.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron sentimos como si nos transportaran al bar clandestino de algún contrabandista. Las mujeres usaban vestidos con solapa y sombreros, los hombres lucían trajes elegantes a medida o estilo Al Capone. Con música jazz en vivo, los cocteles inspirados en esta temática y todo mundo vestido elegantemente, parecía que estábamos en la década de los 20. Intentamos irnos más de una vez, pero el ambiente y las personas nos hacían quedarnos. Finalmente salimos de la era Flapper y nos encontramos en el centro de Las Vegas.

 

Las Vegas es una ciudad que en verdad nunca duerme.

 

Llegamos al Park on Fremont a las 7 p.m. para comer algo con unos amigos y pasear por el centro. No tuvimos que viajar lejos para nada, porque muchos lugares geniales estaban uno al lado del otro. Comimos pepinillos fritos y Tokyo Tater Tots (tots crujientes con caramelo dulce de soya, alioli Sriracha y papel nori tostado) antes de dirigirnos a un lugar del otro lado de la calle llamado Corduroy.

 

El domingo estuvo lleno de actividades.

Comenzamos con el almuerzo en Hearthstone Kitchen & Cellar antes de hacer caminata hacia Red Rock Canyon National Conservation Area. Hearthstone es enorme, con un área de comedor de concepto abierto, comida deliciosa y juegos para que todo el mundo disfrute. Convenientemente, estaba de camino a Red Rock, así que después de comer, no tardamos mucho en llegar a ese lugar.

 

Llegar a la “hora dorada” nos dio el tiempo suficiente para escalar alrededor de los valles rocosos, subir y rodear diferentes curvas y picos. Cada surco y capa de roca era resaltada por los colores del atardecer. En un momento nos sentamos a contemplar todo lo que nos rodeaba. El tiempo que pasamos en Red Rock fue tranquilo, pero los paisajes hablaban mucho. A veces, los momentos más humildes y hermosos de un viaje son cuando estás en armonía con la naturaleza.

Regresamos al Strip para terminar el día en Topgolf y después un concierto en el Brooklyn Bowl Las Vegas. Destrozar pelotas de golf desde el tercer piso de TopGolf con el Strip como vista fue uno de los sentimientos más satisfactorios. Los objetivos se iluminaron con diferentes colores y los puntajes se contabilizaron automáticamente cada que acertabas. La ronda fue rápida, pero estuvo bien porque teníamos que irnos al concierto.

 

Estuvimos en la pista de baile con las suaves melodías de Shaggy el resto de la noche. Un espectáculo con mucha energía, donde interpretó todas las canciones que seguro te gustaría escuchar de su repertorio. Para ser un artista que es más conocido por su sencillo "It wasn’t me", hizo que la multitud vibrara de principio a fin. Una vez que terminó el espectáculo, regresamos al Delano Las Vegas a empacar y preparar para nuestro vuelo a casa el lunes por la tarde.

 

Antes de volver, nos detuvimos en la exposición Samurai del Bellagio Museum of Fine Art, donde había armaduras completas y otros artículos en exhibición con una audio guía para conocer más de ellos. Una vez terminado el museo, fue momento de volver a San Diego.

 

Las Vegas es más que clubes nocturnos y fiesta. Es un lugar donde puedes encontrar algo para todos los gustos y ser tú mismo.

 

Con una sociedad, cultura, trabajo, familia o cualquier otra fuente diciéndonos cómo debemos ser o actuar, Las Vegas es un lugar para sacar tu verdadero yo. Un lugar para dejar que tu niño interior juegue libremente y disfrute la vida como jamás lo habías hecho. Salta desde The STRAT Hotel, Casino & Skypod o quédate despierto hasta el amanecer. El único requisito para ir Las Vegas es ser tú mismo.